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sábado, 18 de marzo de 2023
sábado, 11 de marzo de 2023
Por fin la doble calzada
Muchos sinsabores hicieron correr ríos de tinta debajo de los puentes, desde Rio Blanco,
hasta donde confluyen varios afluentes del rio Cauca. Desde cuando nos
calentaron el oído por primera vez en el año 2015, han pasado más de siete años.
Desde entonces, sufridamente los caucanos aguardamos la doble calzada entre
Popayán y Santander de Quilichao. Hoy la noticia es buena, porque ya no estamos
en el limbo, es una verdad absoluta que se evidencia al transitar dicho
corredor vial. Con el corazón henchido de emoción observamos el desarrollo de
la obra en varios frentes; señal inequívoca de que le están metiendo el
acelerador, trabajando hasta los días domingos. Ello compensa las
inconformidades pasadas y las incomodidades actuales. Cómo negar que este
proyecto tan necesario para el desarrollo social y económico del departamento del Cauca, ha estado
rodeado de inconformidades e inconvenientes, en los estudios, licencia
ambiental y jurídicos, hasta de criterio operativo donde está ubicada la
Institución Educativa Amalaka con su reserva natural, contiguo al puente del
río El Cofre.
Mucha tinta ha corrido. Escribí con
saña, varios artículos, recordando algunos apartes. Consultando a los entendidos sobre la doble calzada Santander de Quilichao-Popayán,
expresaron que técnicamente era una obra fácil (¿?) de hacer. Monté guardia con la figura imaginaria de cuatro velas
encendidas, porque la cacareada obra
en la práctica, parecía descartada y embargada. Aunque funcionarios
de las altas esferas del Estado, en el salón “Casa de la Moneda”, vociferaron:
“¡la doble calzada se va a hacer!”. En el último aquelarre de brujos y
embrujados, noviembre de 2021, repitieron “n” veces, “¡la obra es una realidad!”.
Aquellos de la doble “A”, ANI, ANLA e, INVIAS y
Min-Transporte con sus directores a bordo, ante el alcalde, gobernador, senadores y representantes, nos entusiasmaron sobre la
importancia de la obra para el desarrollo socioeconómico que tiene esa
construcción “para sacarla adelante”. En cada intervención que hacían las
fuerzas vivas quejándose por la tardía iniciación de la obra, los actores del
alto gobierno, les tapaban la boca (bla, bla, bla) con consabida matraca: “No
se preocupen que la obra va a ser una realidad”.
Pero cada vez, le nacía otra pata al
gato. Los magos del balón, “los Solarte”, cuyo socio mayoritario es el ingeniero Carlos Alberto Solarte, resultaron ser más abogados que ingenieros, además, de embaucadores; pues, mantuvieron
la idea ante los agentes del Estado que cederían el contrato a quien tuviera
músculo financiero, -firmas de españoles o chinos-. ¡Cuento chino!
La cesión, era una buena alternativa para obviar la liquidación
unilateral del contrato y evitar la convocatoria a nueva licitación de la obra,
que, tendría otro retardo, al menos, de seis meses a un año más. Pero, ´pobrecitos´
los Solarte, estaban en la cúspide de los estrados judiciales, negándose a
ceder el contrato como prometieron, y, de ñapa exigiendo al Estado, un pago de
gastos en la obra por 200 mil millones de pesos.
Pasado semejante calvario, es de justicia reconocer que gracias al vicepresidente
Germán Vargas lleras, fue quien firmó el contrato para la construcción de la
autopista Popayán – Santander de Quilichao, durante el gobierno de Temístocles Ortega,
con una inversión estimada de $1,2 billones.
Pero, también es cierto que, para enderezar esta
retrasada obra internacional, indispensable para garantizar la movilidad y la seguridad
de los caucanos, quien le ha puesto el acelerador a fondo, es el presidente
Gustavo Petro con su actual ministro Guillermo Reyes González. De continuar el ritmo actual, hasta
la terminación de la obra, con sentido patriótico y gratamente reconocidos, si
lo permite el de arriba, asistiéramos a la inauguración de tan suspirada obra.
Civilidad: Hoy la obra tiene apariencia
de realidad.
sábado, 4 de marzo de 2023
Cambio de fusibles
Siempre,
se ha dicho que el cambio de miembros del gabinete nacional, departamental o
municipal, es una acción normal. Propia del mandante de turno, de acuerdo a la
autonomía que tienen para poner o quitar funcionarios. Nombrar o des nombrar.
Entonces,
así como se designa, se remueve a estos
empleados y, procede cuando la persona que posee autoridad dispone prescindir
del funcionario, pues, el nominador posee facultad discrecional, permitiéndole dictaminar
libremente sobre el cargo, ya sea confirmando o removiendo al encargado.
Donde cabe la misma razón, cabe la misma disposición. Es decir, que a través de
un acto administrativo se nombra y con otro acto administrativo se releva el
funcionario. Los mandatarios tienen la facultad de quitar o poner a sus
ministros o secretarios. De allí que no cabe la palabra “crisis” del gabinete,
porque el DRA define este vocablo como: “situación difícil de una persona o una cosa”. Y, generalmente a la gente le gusta ver caras
nuevas en los vehículos oficiales.
Dentro
de la organización administrativa de Colombia se consideran los actos
administrativos como decisiones que crean modifican o extinguen situaciones
jurídicas particulares o generales. Así las cosas, hay que recordar que los
actos administrativos son la expresión de la voluntad de la administración, la
cual, produce efectos jurídicos; que en particular cuando son expedidos por la
rama ejecutiva se encuentran en cabeza del presidente, del gobernador o del
alcalde, y, en un segundo lugar siguen los ministros del Despacho, quienes
también, emiten estos actos con el fin de crear, modificar o suprimir
situaciones jurídicas dentro del ámbito de aplicación de cada Ministerio. La experiencia muestra que, en un país como Colombia, los
cambios son indispensables cuando el equipo gubernamental se encuentra en
problemas y necesita ganar el partido porque tiene el marcador en contra.
Los
cambios en el gabinete se pueden dar, porque hay momentos en que las encuestas no
favorecen al mandatario (cuando se tiene una desaprobación alta) y es necesario
dar un giro. Llamémoslo entonces, un “remezón”, cuando se
presentan los primeros cambios en el gabinete
ministerial al poco tiempo del gobierno. Bien podría ser porque el
funcionario no encaja dentro de las políticas del gobierno; porque “no cumple
con los objetivos”; por falta de idoneidad, o por diferencias políticas. Esta última
razón, válida también, para ganar mayor gobernabilidad porque los que salen no
representan cuotas burocráticas. El reacomodo podría ser, ante la cercanía de la temporada electoral, siendo
aconsejable mover varias fichas del ajedrez político. Cualquiera que haya sido el motivo y, si el funcionario
es apartado por alguna de estas razones, poco interesa, pues simplemente el
mandatario determina los cambios según su criterio. Y punto. En todo caso, no
es una novedad que haya cambios en los ministerios o en las secretarías cuando
el mandatario así lo dispone. La novedad sería para los practicantes del
deporte llamado ´gabinetología’ a quienes no se les dio el chance de jugarlo. Así
que, por cuenta de esa realidad, el
mandatario decidió aplicar aquella máxima que dice que: “los ministros son
fusibles a los que hay que reemplazar cuando se queman”.
Civilidad: No se necesita ser un
experto en materia política para comprender que el clima social seguirá
agitado, por cuenta de las reformas consideradas necesarias y desde luego, por
la campaña política que se avecina, que será intensa.

