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sábado, 4 de marzo de 2023

Cambio de fusibles

 


 

Siempre, se ha dicho que el cambio de miembros del gabinete nacional, departamental o municipal, es una acción normal. Propia del mandante de turno, de acuerdo a la autonomía que tienen para poner o quitar funcionarios. Nombrar o des nombrar.

Entonces, así como se designa, se remueve a estos empleados y, procede cuando la persona que posee autoridad dispone prescindir del funcionario, pues, el nominador posee facultad discrecional, permitiéndole dictaminar libremente sobre el cargo, ya sea confirmando o removiendo al encargado. Donde cabe la misma razón, cabe la misma disposición. Es decir, que a través de un acto administrativo se nombra y con otro acto administrativo se releva el funcionario. Los mandatarios tienen la facultad de quitar o poner a sus ministros o secretarios. De allí que no cabe la palabra “crisis” del gabinete, porque el DRA define este vocablo como: “situación difícil de una persona o una cosa”.  Y, generalmente a la gente le gusta ver caras nuevas en los vehículos oficiales. 

Dentro de la organización administrativa de Colombia se consideran los actos administrativos como decisiones que crean modifican o extinguen situaciones jurídicas particulares o generales. Así las cosas, hay que recordar que los actos administrativos son la expresión de la voluntad de la administración, la cual, produce efectos jurídicos; que en particular cuando son expedidos por la rama ejecutiva se encuentran en cabeza del presidente, del gobernador o del alcalde, y, en un segundo lugar siguen los ministros del Despacho, quienes también, emiten estos actos con el fin de crear, modificar o suprimir situaciones jurídicas dentro del ámbito de aplicación de cada Ministerio. La experiencia muestra que, en un país como Colombia, los cambios son indispensables cuando el equipo gubernamental se encuentra en problemas y necesita ganar el partido porque tiene el marcador en contra.

Los cambios en el gabinete se pueden dar, porque hay momentos en que las encuestas no favorecen al mandatario (cuando se tiene una desaprobación alta) y es necesario dar un giro.  Llamémoslo entonces, un “remezón”, cuando se presentan los primeros cambios en el gabinete ministerial al poco tiempo del gobierno. Bien podría ser porque el funcionario no encaja dentro de las políticas del gobierno; porque “no cumple con los objetivos”; por falta de idoneidad, o por diferencias políticas. Esta última razón, válida también, para ganar mayor gobernabilidad porque los que salen no representan cuotas burocráticas. El reacomodo podría ser, ante la cercanía de la temporada electoral, siendo aconsejable mover varias fichas del ajedrez político. Cualquiera que haya sido el motivo y, si el funcionario es apartado por alguna de estas razones, poco interesa, pues simplemente el mandatario determina los cambios según su criterio. Y punto. En todo caso, no es una novedad que haya cambios en los ministerios o en las secretarías cuando el mandatario así lo dispone. La novedad sería para los practicantes del deporte llamado ´gabinetología’ a quienes no se les dio el chance de jugarlo. Así que, por cuenta de esa realidad, el mandatario decidió aplicar aquella máxima que dice que: “los ministros son fusibles a los que hay que reemplazar cuando se queman”.

Civilidad: No se necesita ser un experto en materia política para comprender que el clima social seguirá agitado, por cuenta de las reformas consideradas necesarias y desde luego, por la campaña política que se avecina, que será intensa.

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