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sábado, 17 de septiembre de 2022
sábado, 10 de septiembre de 2022
20 años aprendiendo a comer sabroso
“Popayán, ciudad de puertas
abiertas” es conocida por todo el mundo. Ahora es visible no solo por su Semana
Santa. Se convirtió en “El paraíso de la salsa”. Acreditada por esa mezcla de
ingredientes fríos o calientes que con gracia adoban el plato de una deliciosa
comida. Con esta superación, “la exquisita Popaiam”, conquista la sociabilidad armoniosa logrando
que la mezcla de sabores haga volver una y otra vez a los comensales
para probarlos. Fueron 20 años
aprendiendo a comer sabroso para que “la ciudad de mil títulos”, imprimiera el sello
personal de la gastronomía, con ese conjunto de gustillos y conocimientos que
año tras año, los chefs le imprimen a cada una de sus creaciones.
Este año ha sido decisivo desde cuando el
hombre descubrió el fuego para preparar las comidas. Pero, “La Bella Villa” no
ha sido ajena al buen comer, pues el
plato navideño de “Noche Buena” se remonta a los viejos tiempos de “La Arcaica Popayán”
de la colonia, cuando todavía no despuntaba la república. La “bandeja emblema” con solo mencionara nos lleva a pensar en la ciudad. Es
el plato predilecto, ofrecido en Navidad,
con una combinación de ingredientes, que solo calza en ese momento de alegría. Ha sido, es y seguirá siendo de costumbre gastronómica porque es un producto
de mixtura indígena, afro, y europea, dándole el sabor a este gran plato patojo
con exquisitez a los dulces desamargados.
Debemos reconocer el acierto relevante y perseverante de Guillermo
Alberto González Mosquera (q.e.p.d) quien como gestor de la Corporación
Gastronómica de Popayán lanzó la idea para explorar la gran variedad de platos
más importantes en el mundo gastronómico. Es probable que ese haya sido uno de
los desafíos más grandes que se haya impuesto:
traer a su tierra natal los platillos del mundo a “La Ciudad de Paredes
Blancas”. A fe que lo consiguió, al traspasar las fronteras para traer al
paladar de la patojada las comidas extranjeras y mostrar las favoritas de la “Preclara
Ciudad”.
Así
es que, no es visitando países ni a través de libros o de los videos que se
conoce lo que come el
Mundo. Tampoco a través
del retrato de familias al alrededor del globo terráqueo que observamos junto
con la comida que preparan en tierras lejanas. Es aquí en Popayán, en la “Meca
de la gastronomía”, lugar que atrae porque se convirtió en el segundo evento internacional de
mayor importancia del conocimiento de las comidas, paladeándolas en vivo y en
directo, ¡Popayán ciudad gastronómica por antonomasia!
Y
es que, Enrique González Ayerbe, heredó justamente las expresiones de su padre;
interpretó las tendencias que predominan en esta actividad, porque todos los
días comemos, advirtiendo la calidad y amplitud de los pensamientos. La
Corporación a su encargo, con las indagaciones y la caracterología a que se ha
entregado, son de visible utilidad en la vida social y económica de Popayán. Gracias
también, al “cocinero mayor”, Carlos Illera, que está en el seno de la
colectividad popayanense porque nos representa en su importantísimo papel de
artista de la gastronomía conquistando el trofeo al calor del fuego.
Civilidad:
Popayán resurge cada año de las cenizas.
.
sábado, 3 de septiembre de 2022
ANI
Tengo dicho y subrayo
que “ANI” significa Agencia Nacional de Incumplimiento. Rimbombante sigla
que nos “tiene en babia” con el cuento del proyecto de “cuanta degeneración” para
la construcción de 77 kilómetros de longitud. Nos han dejado con los crespos
hechos desde cuando nos mintieron por primera vez, que sería una inversión por
$ 1.2 billones de pesos.
Cualquier persona, por atenta que parezca, ha
perdido la noción del tiempo alguna vez. La mentira es un antivalor que solo
algunos sujetos son capaces de conservar durante un largo período de tiempo. Y,
aunque ahora digan que nunca nos han “dejado empanados”, no será alguien de
fiar. Meterse en la inmensidad del pensamiento es a menudo tan grato como necesario,
aunque parezca mentira.
En este escrito no seré el autor del “inventario general de
insultos”, solo se decir que nos han entretenido el hambre con la mentira que ha ido muy lejos;
pero hoy, abrigamos la esperanza de volver a caer. En semejante engaño, que, como
una bola de nieve, entre más rueda, más grande se vuelve.
Pero,
no solo dejaron metida a la novia en el altar. Cayeron en la maña de tiempo en
tiempo, autoridades departamentales, municipales, sociedad de ingenieros y
representantes de gremios económicos del departamento del Cauca, quienes al
igual que la comunidad, la entusiasmaron con los beneficios que planteaba el
proyecto, así como del tipo de obras que se realizarían en este importante corredor
vial.
“Estar en babia”, es una dicción que nos lleva
a otras disquisiciones históricas muy lejanas en el tiempo, ojalá no sea aquella
mentira piadosa que nos legó un arzobispo al exclamar: “de Popayán ni el polvo”.
En lengua popayanense, el expresivo término “babia” tiene que ver con el hecho
de comer “la sopa boba”, por la situación de marginación y desamparo a que nos
han sometido desde hace varios años, talvez seis o más, en todo caso, dos gobiernos
nacionales.
“Estar en babia”, es estar
distraído, alejado de aquello de que se trata. La mayoría de ingenieros,
técnicos y críticos coinciden en que hace referencia a esta comarca, donde
habita el sujeto que anda siempre embobado. Hay quienes conversan y yo escribo
que, vivimos en la “patria boba”, de tontos por ser gentes de cortos alcances,
a quienes se atribuyen costumbres ridículas. Repitiendo siempre, lo que le
dicen los huevos al sartén: ¡Nos tienen fritos! La alusión de bobos o tontos a quienes se les
cae la baba, es frecuente en la retórica de “Popaiam”. Son muchas fantasías juntas
en la construcción del corredor vial de “cuanta degeneración”. Utopías para la conectividad del centro del país con el sur del
continente. Van y vienen anunciantes anuales, “que el período de
preconstrucción avanza. Que el diseño
geométrico de la vía, las consultas previas, que las licencias ambientales aprobadas
todas. Que adquirieron el 62% de los predios. Que el contrato establece que los tramos deben
tener anuencia medioambiental. Que hay acuerdo de cesión a los nuevos
accionistas”…, que el otro SÍ, que el otro NO…
Civilidad: La parte positiva de esta
historia es, hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.

