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sábado, 6 de marzo de 2021

Homenaje a la mujer

 



Comparto doce pensamientos en los que Gabriel García Márquez define el papel de la mujer en la sociedad.

 1. El sexo fuerte. Creo que la mujer es el ser fuerte, el sexo fuerte, y que gracias a ella la historia sigue adelante. Da la impresión de que los hombres son los protagonistas de la historia, pero si lo son, es porque alguien está sosteniendo el mundo detrás de ellos, y este alguien es la mujer.

 2. Por una mujer en la presidencia. Los hombres no servimos para gobernar este país. Servimos para pintar, para escribir, para jugar fútbol… Hay grandes talentos médicos, grandes talentos del narcotráfico. Hay grandes talentos del bien y del mal. Todos son muy buenos en cada una de las especialidades. En lo único en que hemos sido malísimos es en gobernar el país. La salida son las mujeres. Probemos con una mujer.

3. Con los pies en la tierra. Mis mujeres están mucho más enraizadas en la realidad que los hombres. Tienen los pies bien plantados; son sólidas, pacientes, constantes. Los hombres son criaturas quiméricas, capaces de acciones locas y grandiosas, pero incapaces de la paciencia y la constancia, débiles en la adversidad, buscando el apoyo de la mujer que en la adversidad será firme como las rocas.

 4. La cobardía del machismo.  Soy, definitivamente, un antimachista. El machismo es cobardía, falta de hombría.

5. Una lealtad a prueba de todo, menos de engaños.  No hay nada comparable a la lealtad de una mujer a condición de que se establezcan las reglas del juego desde el principio, y que uno las cumpla sin engaños de ninguna clase. Lo único que esa lealtad no puede soportar es la mínima violación de las reglas establecidas.

6. Contra el machismo. El machismo es lo que más detesto en este mundo. Toda mi obra es una condena larga y constante de esa actitud, porque el machismo es la peor desgracia que tenemos en América Latina y particularmente en el Caribe.

 7. Una vida sin mujeres es imposible de entender. No podría entender mi vida, tal como es, sin la importancia que han tenido en ella las mujeres. Fui criado por una abuela y numerosas tías que se intercambiaban en sus atenciones para conmigo, y por mujeres del servicio que me daban instantes de gran felicidad durante mi infancia porque tenían, si no menos prejuicios, al menos prejuicios distintos a los de las mujeres de la familia. La que me enseñó a leer era una maestra muy bella, muy graciosa, muy inteligente, que me inculcó el gusto de ir a la escuela solo por verla. En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres, y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Esto ha terminado por convertirse en un sentimiento que es casi una superstición: siento que nada malo me puede suceder cuando estoy entre mujeres. Me producen un sentimiento de seguridad sin el cual no hubiera podido hacer ninguna de las cosas buenas que he hecho en la vida. Sobre todo, creo que no hubiera podido escribir.

 8. La combinación irresistible.  A una mujer vestida de amarillo no se le puede negar nada.

 9. Ellas: la salvación de la especie.  Las mujeres están aquí para perpetuar el mundo, la especie. Para que esos locos, esos imbéciles que están ahí no acaben todo.

 10. El motor del mundo.  Realmente el poder de las mujeres es el que mueve al mundo.

 11. Un conjuro para los males.  Nada hay más bello en este mundo que una mujer bella, de manera que el gran conjuro de todos los males es una mujer bella.

 12. Sobre Eréndira.  Eréndira es el alegato más bárbaro que se puede imaginar en favor de la liberación de la mujer. Se sirve de todos los medios para su liberación, hasta del amor. Ella utiliza al joven Ulises, ese muchacho que representa la pureza en ese universo tan sórdido, para salir de su situación y volarse. ¡Se piensa que este amor será un fin y una expansión para ella, cuando no es más que un medio!

Civilidad: Amé a una mujer y ahora sufro por ella. HDG


 

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domingo, 28 de febrero de 2021

Guardas de Tránsito en Popayán

 


El Ministerio de Defensa hizo el desmonte de la Policía de Tránsito en las vías de la ciudad y en hora buena, el alcalde Juan Carlos López Castrillón planifica un nuevo esquema de transito civil. Ha anunciado que próximamente las calles de Popayán estarán bajo el control de un grupo de funcionarios adscritos a la alcaldía con la tarea de guardas de tránsito.

A Popayán todo le llega tarde, pero más vale tarde que nunca. La ciudad necesitaba este cambio de uniformes. Nunca será tarde si la dicha es buena. En ese convenio Policía-Municipio de Popayán, parecía que los recursos se iban por las alcantarillas. Pues. con la policía nunca se pudo garantizar el cumplimiento de las normas de tránsito, eran ruedas sueltas sin ningún control ¡Mucho ruido y pocas nueces! La Secretaría de Tránsito no tenía injerencia sobre los uniformados.

La nueva estructura vial estará integrada, en principio, con 25 agentes civiles, ojalá bachilleres, o universitarios que por falta de dinero dejaron de estudiar. Ese reducido grupo de guardas, bien educados e inflexibles fungirán como autoridad en la vía para liderar tareas y campañas de prevención y seguridad vial en la “Ciudad de Paredes Blancas” ¡Escoba nueva barre bien! Se espera que, no solo los capaciten en cuestiones de movilidad, sino también, que les enseñen la historia de Popayán, con conocimiento suficiente sobre los lugares y sitios de interés de esta urbe; formados con sentido cívico para una imagen inmejorable a propios y turistas.

 

La bien amada Popayán, apremia un cambio en materia de movilidad vial, controles, pedagogía y seguridad vial. El tráfico vehicular es caótico y, los conductores no tienen sentido de pertenencia. Popayán no puede seguir siendo el más grande parqueadero del suroccidente colombiano. Esta es una ciudad intermedia, todavía manejable. Con cámaras de foto multas fijas y móviles, con una renovada adquisición de motocicletas, dispositivos de comunicación y comparenderas, entre otros equipos, se debe sancionar en forma implacable a los irresponsables infractores que sean sorprendidos irrespetando las normas viales: hablar por teléfono celular y parquear en sitios no permitidos. No más comparendos pedagógicos, a sancionar infractores en la parte más sensible del hombre: el bolsillo. Es hora de poner en cintura a tanto inconsciente que circula por las calles poniendo en alto riesgo a los de a pie. No debemos seguir alimentando la mala imagen de que Popayán es una “ciudad sin Dios ni ley”. Ni permitir la disputa de una guerra abierta entre los conductores de servicio público; imponiendo, también multas a los propietarios que pagan a los conductores de acuerdo al número de pasajeros que recogen en esas horrorosas cafeteras ambulantes. 

No es necesario acudir al punto de vista científico para combatir el molesto tráfico vehicular, porque también, la mala sincronización de la semaforización, la violación de las normas de tránsito, la velocidad, la falta de carriles exclusivos para el transporte público y hasta el clima son causantes de la diabólica movilidad; además de la cantidad de vehículos, que superan la capacidad de las vías de Popayán. A todo esto, agreguémosle la falta de educación por parte de los conductores, que, por su origen y posibles soluciones, deben interponerlas los gerentes de las empresas de transporte público.

Civilidad: El grave problema de la mala educación a la hora de conducir vehículos públicos, es la “guerra del centavo”.

 

domingo, 21 de febrero de 2021

Los matrimonios de ayer y las relaciones de hoy

 


Quienes pertenecemos a la época en que, si algo se rompía, se arreglaba y no se tiraba a la basura, ¡somos antiguos! El matrimonio tradicional surgió de la necesidad de que los dos sexos (mujer y hombre) se relacionaran con el fin de que en un futuro se casaran para que la especie pudiera perdurar, lo cual es un instinto natural. Hoy esa unión institucionalizada entre hombre y mujer ha cambiado.

 

En cada período histórico se ha desarrollado una concepción diferente del amor. Lo importante es decir el amor se construye, que llega como un “flechazo de cupido”. El enamoramiento es cosa del destino, y depende de procesos hormonales que afectan las funciones cerebrales y corporales. El amor romántico es la manifestación de atracción física, entre dos personas, es una afinidad compartida entre dos personas que se gustan y que no pueden evitar atraerse entre sí.

 

Los matrimonios de antes se edificaban con ideas tradicionalistas. con cartas, poemas, flores, canciones, dulces y sorpresas. Duraban porque era un pacto para toda la vida y la tradición y la costumbre así lo marcaban. Ambos formaban una familia bajo estrictas normas. La palabra divorcio no existía, si existía, no se mencionaba. Los matrimonios duraban mucho, se juraba amor eterno, era para toda la vida. Si el hombre era infiel, la mujer se aguantaba, si el hombre era violento también se aguantaban. Pero, el amor romántico no puede perder terreno.  

Los tiempos han cambiado, y los derechos tanto de los hombres como de las mujeres han evolucionado, aun así, se dan casos alarmantes, tanto que pareciera que la justicia no existe.

Hoy, el amor no es para siempre. Al poco tiempo, lejos quedan las mariposas en el estómago, los celos sin razón, y aunque el cariño que siente uno por el otro es intenso, confiesan que el fuego, los arrebatos emocionales, las sensaciones y efectos experimentados al inicio, disminuyen con el tiempo, por lo que cada uno repite con frecuencia, “el amor no era para siempre”. Y, “Chao pescado, si te vi no te conozco y cada uno por su lado”. Aceptan las parejas que la pasión se fue, y que las ganas de estar juntos jamás volverán a ser tan imperiosas como antaño.

 

Las parejas posmodernas son un hecho, y las nuevas generaciones, cada día se suman a esas formas de amar. El cada uno en su casa, se expande dando paso a nuevas formas de amor. Los involucrados aseguran que tienen sus ventajas y desventajas. Ni novios, ni amantes; es un tipo de relación: de lunes a viernes solos y que, en recompensa, juntos el fin de semana. Que funcionan bajo el concepto de ‘luna de miel’, porque, al ser estudiantes, cuasi profesionales, no tienen el tiempo suficiente para participar en el día a día de una relación. De hecho, aumentan las probabilidades de infidelidad a causa de la distancia física, lo que dificulta la posibilidad de compromiso y avance en la relación. De allí surge el término: “amigovios” que es una relación amorosa y erótica en la que se excluye el encuadre matrimonial, manteniendo las relaciones sexuales dentro de un vínculo de menor compromiso que un noviazgo. Es decir, sin la cotidianeidad del vínculo matrimonial, ni tampoco proyectos vitales futuros. En la actualidad, el amor de pareja no siempre es sinónimo de unirse a alguien del otro sexo para formar una familia tradicional.

 

Civilidad: Durante un año estuvimos en la oscuridad, ahora llega una luz de esperanza, ¡vacunémonos!