El 5 de enero, el reloj de la
Torre marcaba las seis campanadas en una mañana con un clima inventado por los
poetas, cuando la “familia Castañeda”, caminaba desde “el Callejón de Bolívar”.
Era la familia campesina migrante a la ciudad en la década de 1943 que, con el Juego de Negritos, cuyo
foco cultural se situó en la Villa llamada “Popaiam”, simbolizando la
hospitalidad y el encuentro de culturas. Desfilaban, pues, por antiguo hospicio
del “Pabellón Primo Pardo”, cargando
su trasteo (enseres, baúles,
colchones, canastos, animales domésticos) al gritó: “¡Que viva la Familia Castañeda!”- apellido español-
Así daban la bienvenida a las festividades de raíces coloniales. Festejos que se llevaban a cabo entre hombres
atléticos de nariz ancha, pelo apretado, labios gruesos, blanca dentadura y
mujeres de hermosos cuerpos que en este día le “sacaban el culo” al trabajo en
un ambiente, alegre, divertido y gozoso. Como corresponde a esa raza, con alegría, hermandad y reivindicación
cultural, llenaban las calles de música raizal, baile y con
el tradicional juego de pintarse la cara de negro para simbolizar la igualdad y
libertad, honrando su herencia africana y, contagiando a todos en una
celebración de diversidad y convivencia. Lo hacían con respeto pidiendo permiso: “me
permite un lunarcito”, para colocar una pintica de betún negro en las mejillas
de las damas.
Pero, el “sacaculismo”, -término sin registro oficial- que describe la
actitud de evadir la responsabilidad y la tendencia a excusarse al trabajo, también
es de los blancos. Así como el “nomeimportismo”; “a mí que me importa”, que
implica falta de seriedad y una actitud de desinterés ante los problemas
públicos o ajenos, “es pan de cada día” entre mestizos.
Fue así como el "Día de
Blancos se originó por la “envidia de la blanca” entre indios y mestizos,
pidiendo a sus amos esclavistas, el día 6
de enero, para ganar un día libre, copiando el festejo negroide, para que la
población blanca se uniera a la celebración de la igualdad tras el “Día de
Negros”, sumándose al jolgorio para “echarse
polvos” y talco perfumado, todo el día, mezclando tradiciones indígenas,
africanas y españolas en una gran fiesta popular para simbolizar la unidad
racial y cultural. Así todos juntos, en una mascarada de negros
y blancos en
completa expresión de diversidad cultural, unos y otros, se expresaban a través
de comparsas, murgas y conjuntos musicales, vestidos con disfraces individuales
o colectivos. Desde luego, sin faltar las artesanales carrozas a través de la
sátira, de acontecimientos políticos, sociales y económicos, desfilando por las
hidalgas calles del viejo “Popaiam”. Así celebraban los pueblos nativos, la
diversidad cultural y la igualdad de las personas, evocando la libertad de los
esclavos al ritmo de tambores y flautas en derroche de bailes y comparsas
llenas de arte, música y colores.
Igualmente,
la
representación en vivo de los Reyes Magos era un evento tradicional, en que
personas del pueblo se disfrazaban como
los tres reyes magos, montados en famélicos caballos, encontrándose en el
parque de Caldas para declamar y ofrecer: oro, incienso y mirra.
De
acuerdo con mi memoria histórica, hace pocos años, para culminar las
festividades, institucionalizaron el
reinado de belleza, en que concursan las mujeres de barrios y comunas para elegir
y coronar una reina belleza integral; combinando su belleza
física con inteligencia, carisma y un fuerte compromiso social, mostrando
elegancia, humildad y una actitud proactiva, como una líder preparada con
oratoria, valores y dedicación para inspirar y representar positivamente, más
allá de la apariencia superficial a toda la ciudadanía payanesa. Así se produjo la transformación de
las fiestas, tal como se goza hoy en día.
Finalmente,
abro los ojos al pasado, para reafirmar, que las fiestas del 5 y 6 de enero son
oriundas de Popayán, pero que se las llevaron los pastusos para convertirlas en
“el carnaval de negros y blancos”.
Civilidad: Las festividades de fin y principio de año,
deben ser un periodo de convivencia, revestidas de especial importancia, como
expresión del deseo por un espíritu de tolerancia y respeto.
Gracias doctor por sus escritos son los que las personas lean para que se den cuenta de muchas cosas del 5 y 6 de enero en Popayán , lo admiro, y siempre leo sus comentarios
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