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sábado, 17 de enero de 2026

La muerte acecha a cada instante

 

El tema que he elegido hoy, es la percepción acerca de la muerte desde una perspectiva sociológica.  La tendencia en la sociedad actual es querer ser siempre joven, al menos físicamente o parecerlo. Estas líneas, se ocupan del desgarro y desolación por la partida anticipada del fenómeno musical llamado Yeison Jiménez, quien partió hacia el infinito dejando un ruido nacional. Una oleada de tristeza se siente al pensar que se le acabó la vida en un instante. Mecido por el viento, tenía él un mal presentimiento en sueños recurrentes, enmarcados en el ritmo de su vida artística que reflejaban su proximidad a la despedida de este mundo.  

Quien esto escribe, es de aquellos que afrontan el fin de la vida, viéndola como una parte natural o como algo que no afecta a nuestra existencia mientras vivimos. Con frecuencia discrepa mi pensamiento con la tanatofobia, que es un miedo persistente, intenso e irracional a la muerte o al acto de morir, o sea, el miedo extremo a la muerte. 

El filósofo griego Epicuro, fundador de la escuela que lleva su nombre, -el epicureísmo- enseñó que el objetivo de la vida es alcanzar la felicidad a través del placer, argumentando que no se debe temer a la muerte porque “mientras se vive, ella no está presente; y cuando llega, ya no somos”. En cambio, para el estoicismo, la muerte es parte del orden natural, y aceptarla permite enfocar la vida en aquello que sí podemos controlar: nuestro presente, conducta y decisiones. También. comparto la frase: "cuando nacemos empezamos a morir" porque es una expresión filosófica y biológica que significa que la muerte es inherente a la vida. Es un proceso natural e inevitable que comienza con el nacimiento, implicando que cada instante vivido es un paso más hacia el final. Debemos comprender que biológicamente el cuerpo pasa por fases de desarrollo, madurez y declive. Así que, la realidad de la mortalidad se inicia desde el primer respiro, como parte del ciclo vital y la entropía, (que significa desorden y a la cantidad de incertidumbre que hay en nuestra vida, provocando sensaciones y situaciones que pueden llegar a ser desagradables) sugiriendo disfrutar el presente.

Y es que, la partida del planeta tierra, puede ser inesperada, a destiempo o como consecuencia de un largo adiós. El filósofo francés del siglo XX, Jean-Paul Sartre, veía la muerte como un reflejo de la falta de sentido de nuestra existencia. Su frase, que afirma que «la vida carece de sentido en el momento en que se pierde la ilusión de la eternidad», no se corresponde con la realidad de un orador motivacional moderno, y resume a la perfección todo lo que hay que decir al respecto.

De allí que, la muerte es una condición de la vida, es parte de ella y, es sólo un momento en el ciclo continuo de la existencia natural y humana. La muerte no es definitiva, ni un final desastroso para los seres humanos, sino que es parte de un proceso de transformación que garantiza la existencia perenne de la naturaleza. La muerte es el cese irreversible de todas las funciones biológicas que sustentan a un organismo vivo, pues la muerte ocurre inevitablemente en todos los organismos. Los restos de un organismo anterior normalmente comienzan a descomponerse poco después de la muerte

Pero, "la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido". El gran misterio podría ser…, pero, ¿por qué algunas personas mueren jóvenes? Esta puede parecer una pregunta rara. Mucha, mucha gente no entiende por qué a la gente que le va bien en la vida muere joven en accidentes raros. Aunque no existe evidencia real, ¿tiene que ver con el karma? (Ley Universal Cósmica de retribución, es acción de causa y efecto) del pasado, o porque ¿era su misión en la vida muy corta?, ¿tiene que haber algo más? En fin, la muerte conforma parte de nuestra vida, es algo inevitable; pero, sin embargo, en la sociedad actual sigue siendo un tabú. En todas las franjas de edad parece costar esto; aunque sin duda, hay una tendencia mayor en la población joven, produciéndoles más miedo este hecho de carácter natural. 

Al terminar este escrito, me sorprendió la partida hacia la Casa Celestial de mi viejo amigo Rubén Tomás Ávila Ordoñez, solo puedo decirle:  Hasta luego, ¡nos volveremos a ver más pronto que tarde!
Civilidad: En todo momento, como pasajeros, estaremos preparados para el último viaje y, con el equipaje más liviano. 

 

 

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