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sábado, 4 de enero de 2020

Salió por la puerta grande


Como salen los grandes toreros después de una magnifica faena. En esta columna, la obra es del ingeniero Oscar Rodrigo Campo Hurtado, quien está para cosas grandes. No hay que olvidarlo, pues salió con altivez y mirando a los ojos de todos. En la vida pública, se trata de cerrar ciclos para abrir otros. La vida misma, desde el nacimiento, viene marcada por etapas. El protagonista de este escrito, sabe perfectamente que, cerrar ciclos no es necesariamente abandonar o retirarse. Simplemente se cambia de dirección para ir a mejores lugares para alcanzar nuevas y mejores metas.
Desde el año 2006, he seguido los pasos del ingeniero Oscar Rodrigo Campo Hurtado, cuando por primera vez escribí sobre su desempeño en la Secretaría de Infraestuctura del Municipio de Popayán. A partir de ahí, deduje que estaba supervisado por Dios, Rector de la vida de los hombres,  y por los ojos de la sociedad que espera de sus funcionarios públicos un comportamiento digno de la confianza que en él se deposita. Allí empezó a demostrar como persona su actitud y su inclinación de líder que trabaja por el bien común.
Posteriormente, en el  2012, asumió el cargo de Secretario de infraestructura departamental, dejando huella en todos los rincones del Cauca. Dejar huella es dejar una “estela positiva por algo” en la memoria de todos y cada uno de los gobernados.
Necesariamente a su proyecto de vida, el ingeniero Oscar Rodrigo Campo Hurtado, no le coloca fechas inflexibles. Es una persona joven, que ha ido madurando etapas y cerrando ciclos. Lo significativo es cómo avanza en todas las direcciones sin estancarse para conseguir por años mejores resultados.
Su recorrido laboral le permitió alcanzar la gobernación del Cauca, proponiendo: “Trabajaré para lograr una inversión generosa para el Cauca y su capital”, destacando que su labor la encaminaría a realizar el trabajo comunitario más grande de la historia del departamento a partir  de un trabajo para obtener esfuerzos conjuntos y alcanzar los objetivos en pro del desarrollo y bienestar de los caucanos. A fé que cumplio lo que prometió.  
En reconocimiento, el mandatario de los caucanos fue seleccionado como el “Mejor de los Mejores”, resaltando su gestión y compromiso por el desarrollo de la región.  Finalizando su mandato, el ingeniero Oscar Campo, sobresalió como el mejor gobernante a nivel nacional, con el premio de “Mejores Gobernantes”, realizado por Colombia Líder.
La comunidad caucana se sintió orgullosa de tener a la cabeza un mandatario sencillo, que se da a la gente y ante todo, que buscó  recursos para no parar en el progreso. Y, sobre todo, que asumió una postura de humildad ante tantos reconocimientos que solo lo alientan a seguir con la imperante tarea de ayudar a los caucanos en todas las esferas.
Desde la selva tropical de San Juan de Villalobos, sus habitantes, durante  su gobierno, se sintieron bien atendidos al contar con nuevas y modernas instalaciones para el funcionamiento de Centros de Salud. El sentimiento de estima y gratitud,  es de almas nobles, y se  da cuando se almacena en el corazón y no en la mente. Las gentes  se vieron apoyadas, sintiéndose más agradecidas y por ende, capaces de valorar las cosas buenas para mejorar la vida. Pero, no solamente desde las obras de infraestructura médica, sino también desde la dotación hospitalaria para garantizarle una mejor atención a pacientes de espacios alejados no solo de la geografía caucana, sino del desarrollo humano. Esta también, es  una muestra de otra huella imborrable, la cual será reconocida en forma perenne.
El ingeniero Campo Hurtado salió por la puerta grande, y tan pronto, “Dios le cierra una puerta y ya le tiene abierta otra ventana”.  Él ha moldeado su carrera política. Por eso, seguramente, hará parte de la generación de una nueva cultura política, políticos que manejen las cosas con estilo diferente.  
Señor exgobernador Oscar Campo, en jerga marinera: Suelte amarras y leve sus anclas, pues un puerto mejor lo espera.
Civilidad: En el jaleo de la vida, no nos damos cuenta que, recibimos mucho más de lo que damos, y la vida no es plena sino agradecemos.


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