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sábado, 24 de octubre de 2026

El 31 de octubre y sus curiosidades

 


Ya llega el 31 de octubre, fecha que debe recibirse con auténtica felicidad, especialmente por los niños, protagonistas de una jornada de disfraces, golosinas, juegos y sorpresas. Pero también es una oportunidad para preguntarnos cómo podemos celebrar esta fecha sin olvidar nuestras raíces y el valor de la identidad colombiana.

En Colombia, el llamado Día de los Niños se ha convertido en una celebración popular que combina la alegría infantil con costumbres conocidas internacionalmente como Halloween. Aunque esta tradición tiene antecedentes históricos europeos y ha evolucionado de distintas maneras, su expansión en nuestro país se debe al impulso considerable de los medios de comunicación, la publicidad y la globalización.

No hay necesidad de renunciar a lo propio para disfrutar de lo que viene de afuera. Colombia posee una extraordinaria riqueza cultural, resultado del encuentro de tradiciones indígenas, africanas, españolas y de muchas otras influencias que han contribuido a formar nuestra identidad. Entonces, ¿por qué no aprovechar esa diversidad para darle a la celebración un sabor auténticamente colombiano?

La invitación es sencilla con dos temas: que los niños disfruten, se disfracen, compartan golosinas dando rienda suelta a su imaginación, en tanto que, los adultos les enseñamos a valorar nuestras costumbres, nuestros personajes, nuestras leyendas y la riqueza de las tradiciones que tenemos en las regiones. La diversión no tiene por qué reñir con la identidad cultural.

La influencia de los medios de comunicación

La publicidad, la televisión y las redes sociales han contribuido a popularizar imágenes, personajes y costumbres de Halloween. No obstante, corresponde a las familias y a las instituciones educativas orientar a los más pequeños para que comprendan que celebrar también puede ser una oportunidad para aprender, crear y compartir.

Lo esencial es que esta jornada promueva la alegría, la unión familiar, la creatividad y el respeto por la diversidad cultural. Que los recuerdos de cada celebración permanezcan en la memoria y en el corazón, no por el temor o el misterio, sino por la felicidad de haber compartido.

Valorar lo nuestro no significa aislarnos del mundo. Significa dialogar con otras culturas sin perder de vista aquello que nos identifica como colombianos. Nuestra biodiversidad, nuestras expresiones artísticas, nuestra gastronomía y nuestras tradiciones son un patrimonio que merece y debe transmitirse de generación en generación.

¡Que comience la fiesta, que sonrían los niños y que viva la tradición colombiana!

De los disfraces a la solemnidad religiosa

Nuestro almanaque nos lleva, además, a otras fechas de significado especial. El 1.º de noviembre que, la Iglesia católica celebra el Día de Todos los Santos, es una festividad dedicada a honrar a todos los santos, tanto a aquellos reconocidos oficialmente por la Iglesia como a los que no tienen una celebración particular en el calendario litúrgico.

Al día siguiente, el 2 de noviembre, se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una jornada dedicada a la oración por quienes han fallecido. En la tradición católica, es la ocasión para recordar a nuestros seres queridos y orar por ellos.

En Colombia, muchas personas visitan los cementerios, llevan flores y evocan con afecto a familiares y amigos que ya partieron. Son expresiones de una memoria familiar que permanece viva y de un vínculo afectivo que trasciende la ausencia.

Así, que entre la alegría infantil del 31 de octubre y el recogimiento de los primeros días de noviembre, encontramos distintas maneras de celebrar, recordar y expresar nuestros sentimientos. Cada fecha tiene su significado y merece ser comprendida y vivida con respeto.

Civilidad, según HDG: Las tradiciones en esta bella Colombia forman parte de nuestra identidad cultural; conservarlas y transmitirlas a las nuevas generaciones es responsabilidad de todos.

 

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