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sábado, 5 de abril de 2025

El idílico lenguaje patojo

 



Un cálido saludo a raizales y fuereños que nos visitan durante esta solemne temporada. Con sumo agrado va esta literatura conocida como "cuadro de costumbres", retratando escenas típicas del embrujo payanés, con tono humorístico y satírico en algún momento de la vida.

En este universo no anida la nostalgia, es el reino del pasado, con el lenguaje reconocido al instante. Es la expresión del nativo-hablante, que al mismo tiempo maneja dos lenguas. La chispa patoja es la capacidad de expresarse en una segunda lengua. Bicultural porque integra ambas culturas, con mucho nivel afectivo. Popayán, de un pasado de quietud apacible; pero que hoy el caos de la “modernidad” devora lentamente. Ojeemos algunas patojadas, perdidas con el correr del tiempo.  “Patojo”, gentilicio referido a las personas nacidas en Popayán.

Por estos días, es muy usual el saludo ritual: ¿Cuándo llegaste? ¿Cuándo te vas? ¡Dizque tenés un puestazo! Cómo será el sueldazo. A carachas, achichuy, en Bogotá hace mucho frio y, en Cali achichucas qué calor.    ¡Cosa bruta!, me quedo en mi Popaiam, sin afanes domésticos, pues acá la gente no se muere de infarto, sino de repente. Aquí no nos morimos de cáncer sino de envidia. En Popaiam no se sufre, se sueña. Aquí la miseria es una transitoria pesadilla.

Nuestro lenguaje es un organismo vivo que está en constante cambio y movimiento. En ojos del recuerdo, algunas palabrejas cayeron en desuso y, sólo entenderán los de mi generación, por ser palabras moribundas. Se fue de bruces y se rompió el mascadero. Vení te espulgo porque se te han incrustado en esas puyas. Ve indio mugí, bájate que te aporreas. Carajo, hasta cuando jodés parvulito. Trae la estera (tejido grueso, fibra, especialmente del tallo del plátano, usada como colchón para dormir) Tomate el ricino o te meto una lava ‘o. No seas tan perecudo. Ese papanatas anda todo descachalandrado.

Recuerdos de viejas habladurías, herencia de nuestros ancestros. De allí "el endenantes y el antualito” a decir en el Popaiam arcaico. Poseemos un repertorio en forma de diccionario de la Real Academia Patoja, citando aquí en orden determinado algunas expresiones de la jerga payanesa, acompañadas de su definición, equivalencia o explicación, así:

Antualito: ahora mismo, enseguida.

Ate-untico: Se dice comúnmente para solicitar a un amigo que espere un momento: "ateuntico, me voy a cepillar y salgo"

Aguanta: Que algo Vale la pena, Sinónimo de 'pega'. Ejemplo: aguanta patojito

A-mi-semi-hace: Expresión usada para decir imaginaciones.

A vender: llamado a la señora de la tienda.  “Vecina: a vendeeer” (tocando con una moneda en la reja)

Aliños: Comida, “vamos a pegarle a los aliños si o que.” Para degustar la gastronomía patoja se necesita harto tiempo.

Borondo: Vuelta. “vamos a darnos una de borondo.”

Cascar: Darle duro a alguien. “A ese chino le metieron una cascada”

Chancuco: Papelito doblado hábilmente en letra tamaño pequeño, guardado bajo la manga con las respuestas de un examen.

Chimba: Expresión usada para manifestar la conformidad o inconformidad de un objeto

Chimbo: Adjetivo de una cosa: cheque chimbo.

Chirimía: Grupo musical, con alma del folklore caucano, generalmente con un diablillo entre sus miembros, sembrando zozobra entre la comunidad.

Chinín: Expresión usada entre patojos principalmente durante el saludo ¿“Tosqué chinín? ¿Cómo te vaila?"

“Poné plata pala media”: Cuota para tomar aguardiente. 

Chupá: Expresión común para alegrarse con las desgracias de otra persona, reemplaza la expresión: "bien hecho"

Churretiar: Acción que describe el comportamiento anormal de algo o alguien con daño de estómago. “Salieron con nada, se churretiaron".

Chuspa: Bolsa. "vecinita: ¿me da una chuspa e´ leche?" en plural “Chuspas”: Luis Fernando Velasco.

Cuetón: Artefacto pirotécnico. Especialmente en fiestas decembrinas.

Culillo: Usada cuando alguien se acobarda o le da miedo.  "Móntese!, o le da culillo"

Descambiar: Acción de cambiar un billete de alta denominación por menuda o sencillo.

Embeleco: engaño

Enaguas: prenda interior femenina

Eloé: Apócope de Velo ve. "Eloé, comiendo sólo ¿no?"

Engranar: del verbo engranar. “Amanecí engranao”, adolorido.

Enredar: Parcharse a una vieja o un man sin compromiso.

Gurre: Persona poco agraciada físicamente.

Hembrinchi: forma cariñosa de llamar a una mujer. "Que hembrinchis hay pa' hoy"

Biyuyo: Plata, dinero. "Cuanto biyuyo tenés pa' la rumba"

Nos bemoles: Verse con alguien. “Nospi-llamos "

Fuete: “Seguís jodiendo y te enciendo a fuete”

Pichonear: Sacar o meter  los pasos a las iglesias antes o después de la procesión.

Civilidad: Interminable lista de gracejos de uso común que aparecían endenantes en nuestro hablar cotidiano.


domingo, 30 de marzo de 2025

Mi bella Popayán

 


La vibración de los recuerdos nos coloca siempre frente a la temporada de la Semana Mayor, espacio para meditar un poco sobre el tema de Cristo en la cruz. En esta nueva temporada de Semana Mayor, cuando miles de personas nos visitan, hay que expresar, sin equivoco alguno, que Popayán, es la ciudad de todos los colombianos, seguidores de la fe católica donde se conmemora uno de los episodios más trascendentales de la religión. Aunque Dios detesta que se le adore mediante imágenes o símbolos, como la cruz.  Pues, a los israelitas, Dios les ordenó que no usaran “símbolo alguno” en su adoración. Por su parte, los cristianos recibieron el siguiente mandato: “Huyan de la idolatría”.

Pero, lo cierto es que, solo se puede amar, respetar, cuidar y proteger lo que se conoce. La ciudad por siempre amada, de plácidas colinas sobre un valle feliz, cumple 488 años. Su nombre armonioso sobre el que se canta y se viste de gloria junto al imponente volcán, bajo el cielo azul: Mi bella Popayán. Recordemos que hace 42 años caminábamos entre las ruinas, en medio de las murmuraciones refiriendo que, en la Cruz de Belén, hay una inscripción que dice que el día que esa cruz se cayera, Popayán se convertiría en polvo.  Por eso, vibramos de emoción patriótica, porque Popayán bajo experiencias pasadas y con el proceso de aprendizaje, renació como el Ave Fénix para abrir hoy sus puertas. Nada más propicio para buscar en la “Ciudad Blanca” una conexión significativa con algo más grande que uno mismo, generando emociones positivas, como la Paz.  

Es un deleite, evocar estas anécdotas, porque Popayán, es una ciudad de mitos y leyendas. Aquí hablamos de la ciudad porque todos somos ciudad. El ser humano da forma a la ciudad y la ciudad da forma al ser humano. Y es que, la ciudad es como una casa grande, y la casa una pequeña ciudad.

¡Semana Santa en Popayán!, Su nombre lo dice todo: religiosidad, historia, leyenda, arte, cultura, devoción de tradiciones, en una palabra, belleza. Popayán, ciudad legendaria, hecha para germinar en la fe de sus mayores, en sus ideales, en sus sentimientos y, en unos recuerdos de su hechizante paisaje que no debe perecer porque ellos surgieron para detenerse durante siglos ante su hermosura eterna.

Por estos días, las andas en los hombros varoniles rompen el incienso con el aroma inconfundible del espíritu entre los peregrinos. Las campanas, las matracas y los compases de las marchas, los sitiales, la campanilla, los templos y, el coro de las voces clamantes y litúrgicas. Las cruces, los silencios, los encajes…Las flores, las joyas y los himnos… Todo esto es una caravana interminable, que purifica su perfil de historia y alma. Y en el fondo del inigualable paisaje, la “Ciudad Blanca”, adormecida por el peso penitencial de tanta gloria con la presencia piadosa de un Calvario donde contrasta en su cielo azul, el imponente volcán del Puracé.

Aquí en Popayán, el drama del Calvario aparece vivo ante los ojos de los nazarenos, durante el recorrido de las cuatro noches en que se admira la grandeza insobornable y jamás caduca del cristianismo. Sembrar en el alma, en la conciencia, en el corazón, el amor a Popayán, es mantener y cultivar vivo el árbol de la libertad, es amar a Colombia, es infundir en el espíritu nobles sentimientos de nacionalidad.

Manifestemos la gratitud entre nosotros por las procesiones de Semana Santa que han sido la mejor fiesta religiosa y, para que, en este año, recobren el timbre y esplendor que alcanzaron en sus buenos tiempos, que tanta celebridad dieron por ello a la sociedad payanesa. Que siga siendo modelo de cultura de moralidad y de respeto por las cosas grandes y, divinas.

Civilidad: Popayán es una reliquia histórica de la patria y, como tal, se debe conocer a través de su historia para apreciarla, amarla y defenderla. |

 

sábado, 22 de marzo de 2025

La ola imparable que crece cada día mas

 


Es vivificante escribir sobre hechos evocativos de mi ciudad. Mi pasatiempo ha sido relatar los momentos durante el caminar de los días. Escribo, porque no se deben perder en el tiempo, ni guardar en el alma, las cosas que fueron. Hay que conservar la memoria colectiva para las generaciones futuras. Me deleito sacándolas del baúl de los recuerdos y, en ese trasegar, procuro agradar a quienes me leen. Evoco el saludo “patojo”“¿cuándo llegaste y cuando te vas’”. Meditaciones que, nos transporta, siendo saludable y buena para el espíritu. No es nostalgia por el pasado, es la vida retrocedida en el corazón. Lo nuevo causa perturbaciones, porque los reformadores del mundo olvidan cuán difícil es retocar con acierto un cuadro antiguo.

La palabra contemporánea es aplicable a la forma permanente que estamos viviendo y la que les tocará a nuestros descendientes. Pero, esta ola es imparable, haciendo la vida más corta, dados los cambios tan significativos que la postmodernidad trae consigo. Ya no extrañamos el afectuoso abrazo del amigo ausente, ni saber de su salud, porque frecuentemente “chateamos” en msn (messenger). Por internet conocemos los resultados de laboratorio clínico. Ahora es posible comprar productos y servicios en línea desde cualquier lugar con una conexión a internet. Se ha revolucionado la forma en que las personas aprenden. Ahora es posible acceder a cursos en línea, tutoriales, videos educativos, etc. Y, también ha permitido a las personas trabajar desde cualquier lugar con una conexión a internet.

Todo trato es por Facebook, con cadenas de “amigos” virtuales que a través de fw, forward (re-envíos) recibimos toda clase mensajes.  Gajes de la tecnología que nos atropella. El impacto del internet en la vida diaria ha sido enorme en las últimas décadas, siendo difícil imaginar la vida sin acceso a internet, ya que cambió la forma en que las personas trabajan, estudian, se comunican y entretienen. Desde luego su adopción, rebasa los límites del humanismo, y nos conduce a la deshumanización. De allí que, sea necesaria la capacidad de discernimiento para distinguir la información útil, de la que no lo es, dentro de esa “carreta de la información”, conocida como “internet”

¡Que sería de la vida sin el celular!  Precisamente por eso, ya poco vemos la cara de los “patojos”. Extrañamos las voces de amigas que lloraban sobre nuestros hombros al oír cuitas de sus vidas. Extrañamos también, la caminata semanal para entregar los escritos, y, de paso, saludar a toda la familia periodística del periódico, ahora denominado: “El Nuevo Liberal”. Las redes sociales desplazaron el acto emocional de la presencia. Es el impacto del Internet en la vida diaria. La tecnología, cambió las cosas en esta época de muchos conocidos, pero de pocos amigos. Han pasado un poco más de 30 años desde que se masificó el internet. Hoy en día, es difícil imaginar la vida sin acceso a internet, por haber cambiado la forma de vivir.

¿Qué se hicieron los tertuliaderos? ¿Qué de los helados de Baudilia y qué del tinto en el Café Alcázar? Y los “Grilles”: la Carreta, La Llave, el Fantasio, la Tranca, el Maryland, el Playboy o simplemente “comer prójimo” en el parque de Caldas, son cosas de ayer. Añoro las salas de cine: teatros Bolívar, Popayán, Valencia, Anarcos, y Palacé, no solo para ver películas, sino como sitio de encuentro para intercambiar las pequeñas novelas y los “cuentos” de Tarzán, el Llanero Solitario, el Fantasma, Porky, la Pequeña Lulú. ¿Dónde están los viejos amigos?

Civilidad:  Ahora, los encuentros casuales son en las largas filas reclamando medicamentos, en la nueva EPS, en las IPS, en las droguerías, en laboratorios clínicos y, lo más triste, en las salas de velación.

23/03/2025